martes, 25 de mayo de 2010

Ser Colombiano

Ser colombiano

Vivir lejos del país me genera muchos sentimientos encontrados, por un lado pienso en todas esas cosas que añoro: la familia, los amigos, los buñuelos, la naturaleza; pero por el otro no dejo de pensar en la horrible desesperanza que se siente al vivir en la tierra del odio y la venganza, Colombia.

Hace un año ya que álguien me preguntaba si no sentía mucha nostalgia de mi país, y entonces me he quedado pensando, “sí que siento nostalgia, pero ¿Mi país?” Y me han venido todos esos recuerdos de infancia en los que apenas se podía pagar un alquiler y comprar algo para comer, y además con el susto alojado en el cuerpo, todo el tiempo, la sensación de que algo malo nos podría pasar. Entonces le dije a ese alguien que yo no sabía muy bien si era mío o no, porque creía que como en mi época, nunca había tenido nada allí con esa categoría, que para mí los que han tenido país han sido los que han tenido su casita y la finquita pa reunirse con toda la family los fines de semana, y paseos por San Andrés, y dinero para la merienda en el colegio. Esos pueden hablar de Colombia, pero nosotros, los que hemos sido unos excluídos desde siempre, no lo sé.
Para mí no han cambiado mucho las cosas, y la incertidumbre sigue siendo el diario vivir de la mayoría de los colombianos.

Seguí luego pensando en el asunto y aquél terrible escalofrío infantil me recorrió todo el cuerpo, sobre todo porque no hizo sino aumentar en la época de estudiante, en la que privado de casi todo, pero “gracias a dios” yendo al colegio (privilegio aborregante que tal vez me salvara el pellejo después) nos tocó vivir la época del terror. Aquellos años (Los 80’s) fueron los del miedo y el rechazo, una historia retorcida de desplazamientos, fusilamientos callejeros, pillaje y humillación. Recuerdo que en cada esquina había un par de tombos (policías) pidiendo papeles, a “nosotros” que veníamos caminando del colegio, ¡Que estupidez! ¿Para qué tantos papeles? ¿Qué podrían temer de nosotros aquellas pelanduscas? Sobre todo al lado de la cantidad de traquetos e hijueputas que abundaban por entonces. Siempre ¡Papeles! Pidiendo papeles en el país del del voleteo, ja! Mi país.

Pero empiezo a sentir la incomodidad de estar ofendiendo a alguna persona con mis palabras, ¡Maldita moral de mierda! No puedo decir que mi rencor es el rencor de todos, porque sin duda habrá quienes, sufridos dolientes de mi país, vivan orgullosos de pertenecer a ese grupo social, y gusten de sus equipitos de fútbol, y engrosen las huestes de su cristianismo de corazones sangrantes, y disfruten de la puta música de los gamonales de antaño, porque no sólo en Estocolmo se viven esos males de transferencia. Pero yo, que fui encerrado injustamente a los 17 años, sintiendo el aplastante peso de la “justicia colombiana” y que he visto morir asesinados a muchos de mis amigos, puedo decir que Colombia es una mala idea de nación, y que sus cosas buenas no tienen nada que ver ni con el Estado, ni con el gobierno, ni con la Iglesia, ni con las cosas que nos hacen creer que son “Patria”. Esas ideas nacionalistas se las inventan las sociedades para generar exclusión, no para reforzar ninguna identidad cultural.

También me siento incómodo, porque sé lo amables que son las gentes por allá, lo “queridos” que son todos, pero igual haces cien amigos en un minuto, y no sé porqué luego viene un hijueputa y, o te quiere robar, o te pega un tiro. Paradojas de la sociedad colombiana. Ahora vivo en España, donde tampoco hay que creer que todo es una chimba, es igual, sólo que parece haber una tranquilidad que quizás tendríamos en Medellín por ejemplo de no haber pasado por toda esa mierda de narcos y guerrillas paramilitares. No me siento español… tampoco Francés ni nada, soy una persona, humano común y corriente que está donde le toque estar porque así es la vida.

Ahora no vivo en Colombia, pero cuando pienso en regresar mi alma sufre una fuerte conmoción, los recuerdos me asustan, porque han sido muchas las veces que me he encontrado con el diablo en persona estando por allí. Sin embargo esperas regresar a casa, como dice FHM, y ver los “tuyos”, y tomar el aire de sus campos y reírse mucho con los amigos… saludar a quienes amamos y ver tocar a Frankie, claro.

Lo peor es que siguen pasando las cosas gonorreas que no queremos que existan, pero la impotencia es tan grande que sólo nos queda dudar de la realidad misma, porque nuestra cobardía antiestoica nos hace callar, porque siempre habrá Carlos Upegui Aristizábal (Doctores Mengueler), u otros, que bajo el terror del escalpelo o similares nos podrán someter a las peores atrocidades, y no queremos eso ¿Verdad? A ver si algún día se puede ser colombiano de verdad, y todo el mundo tenga algo de lo qué sentirse orgulloso por haber nacido allí. Ja!

Música Rock

¡Y entonces se hizo el “rock”! Como si se hubiera inventado una cosa nueva. Déle que déle a la pentatónica, primero el Rock and Roll, una roca que rueda, o la metáfora del reloj, el momento exacto en que se nos dispara un gusto musical más o menos definido. Luego la Roca a secas, “Rock duro”, “Rock progresivo”, amalgamarlo hasta volverlo metal. La diáspora de los antropólogos se disparó: a Heavy, o Metal, Industrial, el Punk (Otra revancha del Rock) O el terrible Pop, la fórmula vendible con su estrofa-estribillo-estrofa-estribillo, y déle con el estribillo, estribillo, estribillo, volviéndonos estúpidos pero haciendo de la roca una piedra filosofal que los alquimistas de la época transmutaron en oro con la venta de sus millones de muletillas.

Música Disco, New Wave y todo lo Neo (New Metal, Neo Punk), ni siquiera seguimos un orden taxonómico: “platino”, “uranio”, “diamante” porque los periodistas pusieron nombres a todo pero sin detenerse mucho en esos detalles. Sigue la lista de creativos con Hip-Hop (Antes sólo RAP “Rhythm And “Pop””, otra fórmula de oro disfrazada de poesía), Ska, Reagae, Gótico, Techno y demás 4x4s (Los 4/4 dominan la Era glacial del siglo XX y del XXI) Pero además lo han hecho auto atribuyéndose el ambicioso término “Cultura” (Cultura Hip-Hop por ejemplo), en realidad West Indian Records, Virgen Records, o en Alemania Eye Q ó Frankfurt Beat Productions, profundidad, originalidad, localidad, sincretismo musical vs. Moda, mundialización, capitalismo.

El “Rock ha muerto” dicen algunos, o “no ha muerto” dicen otros, pero también dicen que “no puede morir algo que nunca ha nacido”, o la otra frase, ¡Ah sí! “El rock es la banda sonora de la crisis mundial”, y vienen las añoranzas, la dialéctica y la peleita entre generaciones, gustos y demás.

Como música, poco del universo idealista del Rock viene a ser realmente distinto a la música de otros siglos o culturas: pentatónicas hay en la China, en Suramérica y en todo el África, lo mismo que escalas menores y modales, Heavy, música del período clásico, Barroco y Death Metal, industrial-tribal. Pocos grupos o músicos han incursionado verdaderamente en otras posibilidades más allá de los avances tecnológicos (vastos por supuesto). Algunos creyeron que el ordenador nos lanzaría al universo de sonidos casi luminosos, tangibles y perceptibles por otros sentidos distintos al oído. Como no sea el choque brutal de la onda sonora terriblemente amplificada en una discoteca poco más podremos experimentar.

La música cambia, tanto como la ropa y las ideologías, pero su contenido, su masa “corpórea” seguirá siendo la misma, plastilina moldeable, sólo música. Esa idea de trascendencia, de nacimiento y muerte no es más que un mito cavernario, la cueva, la discoteca, los ojos vendados para no ver lo que sería posible desde un desplazamiento focal. Yo veo sombras, igual que el resto de mortales, sombras vestidas y maquilladas de Gótico, de Emo, de Punk o de cualquier otro colorista.

El condicionamiento nos hace ver formas en lo que antes parecían fantasmas, los neófitos ven puzzles y comienza el juego de poner las mismas fichas en distintos lugares. Lo que se construye se construye para adentro, un sin fin de cubos de almacenamiento, pura fachada disfrazada de profundidad. El Rock es un pozo que hemos llenado casi a tope, una palabra que conceptualiza conceptos, tal vez ni siquiera ha muerto, sólo ha reventado.

Saludo inicial

Aunque hace años que tengo este blog apenas me atrevo a publicar algo, harto ya de crecer.